De la academia a la empresa

por Christian Joanidis

A veces da la impresión de que uno va a la universidad para que le den un título y una vez que lo obtiene entonces se dedica a una carrera profesional, trazándose así una clara línea entre la universidad y la profesión. Este divorcio entre la academia y la vida laboral tiene sus consecuencias para los profesionales, que sin darse cuenta pierden el nexo con un mundo que se dedica a generar conocimiento.

Creer que tenemos todas las respuestas y que contamos con todas las habilidades y el conocimiento para afrontar todos los desafíos que se nos plantean, tiene su raíz en cierta sensación de omnipotencia, que generalmente nos embarga, pero que resulta nocivo si no sabemos controlarla. Y cuanto más exitosas son las personas, mayor es este sentimiento y por lo tanto mayor el peligro.

Pero quien tiene la capacidad de reconocer sus limitaciones entonces comprende que nadie tiene todas las capacidades y conocimiento. El paso siguiente es descubrir que lo que a uno le falta, hay otro que se lo puede ofrecer. Uno puede ser un gran empresario, un gran gerente, pero a veces necesita que alguien, que no posee esas características, sino otras, lo ayude a ver más claramente el panorama.

Esta ayuda viene a veces en forma de conocimiento, que es justamente en el ámbito académico donde se genera. También es cierto que este conocimiento no es fácil de implementar directamente sobre el tablero de juego. Muchas veces el académico se termina perdiendo en sus propias ideas y no logra darles una forma que tenga sentido dentro de una realidad más práctica.

Pero esta brecha es posible salvarla. Quienes nos dedicamos a tender este puente entre la academia y la empresa analizamos continuamente todo ese conocimiento que se genera y terminamos de afinarlo para la práctica, dándole la forma apropiada para su aplicación en la realidad. Para lograr esto el primer paso es comprender ese marco de referencia o framework que generalmente nace de la academia. Este marco de referencia por sí solo es completamente inútil, por eso es necesario desarrollar la metodología necesaria para trabajar sobre el mismo. Y además también se diseñan las herramientas que permiten cumplir con los pasos de esta metodología.

 

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Vinculación entre marco de referencia, metodología y herramienta

El marco de referencia es un modelo de la realidad que se está estudiando, como por ejemplo un marco de referencia para la gestión del cambio. Este modelo, como todo modelo, es una aproximación a la realidad (nunca la realidad misma) que nos permite simplificarla y hacerla aprehensible. Por sobre todas las cosas el modelo no es exacto, pero tiene la capacidad de explicar la forma en la que se comporta la realidad.

Pero este modelo, por sí solo no basta, porque ahora habrá que analizar cada componente del sistema. Siguiendo con el ejemplo habría que analizar los elementos que componen esta gestión del cambio, y además definir cuál se analizará primero y cómo se utilizará ese análisis sobre los demás elementos. Es decir, hace falta desarrollar un proceso para recorrer este marco de referencia.

Por último, una vez que la metodología define los pasos a seguir, es necesario desarrollar las herramientas que en cada paso ayudarán a obtener el resultado esperado. En el ejemplo que venimos viendo, una parte de la metodología es evaluar la preparación de la organización para afrontar el cambio. La herramienta, por ejemplo, puede ser una encuesta, específicamente diseñada sobre la base de las características que evalúan dicha preparación, que debe ser completada por determinados miembros de la organización.

Es importante aprovechar el conocimiento que se va generando en la academia, porque puede traer ideas nuevas a nuestra organización y es posible que nos ayude a posicionarnos mejor en relación a nuestros competidores. No es posible que un gerente o un empresario sepan absolutamente todo lo que necesitan saber y por eso es bueno que recurran a los conceptos académicos para oxigenarse un poco.

Sin embargo este conocimiento requiere de cierta elaboración antes de ser implementado. Este desarrollo puede hacerlo uno mismo o puede tercerizar este trabajo. Pero lo que nunca convendrá es encerrarse en las propias ideas y no integrar todo el conocimiento que está surgiendo en el mundo a nuestro alrededor. Porque si su competidor lo aprovecha, entonces su organización ya estará un paso más atrás.

 

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