¿Cuánto vale su empresa hoy?

por Sergio Verde Fassa

Quizá parezca una pregunta irreverente. Pero es alarmante descubrir que muchos empresarios, directores y gerentes no se ocupan jamás de conocer el valor relativo de mercado de sus empresas hasta que se precipita la alternativa de una venta o hasta que se piensa en escapar con elegancia de una quiebra.

Desde una perspectiva crítica de desafío empresario, esta realidad pone de manifiesto errores estratégicos que más temprano que tarde salen a la luz para demostrarnos que hemos estado trabajando “perdidos en la acción”, arriesgando nuestro capital y nuestro tiempo casi por nada, o peor aún, con resultados negativos a los que podemos asignarles más excusas que explicaciones…

Es por eso que cuando se cotizan en bolsa sus acciones, el valor de una empresa se transforma en un hecho público y transparente: todos conocen el impacto de altas y bajas, expectativas, proyectos y fracasos…. Por supuesto, no le pedimos tanta “entrega espiritual”…. pero usted mismo no puede desconocer cuánto vale su negocio y cuál es la dimensión de la oportunidad que representa.

Considere un ejercicio de valuación de su empresa como una máquina del tiempo: de acuerdo al método que aplique, podría reflejar o bien la dimensión del esfuerzo incurrido en el pasado, o bien la percepción que el mundo exterior tiene sobre su compañía en el presente, o bien el valor esperado que aún puede entregarnos en el futuro… También podría devolvernos una mágica combinación de todas las opciones anteriores a la vez. De cualquier modo, una cifra, un solo número resultante, podría decir más de nosotros que cualquier otra mirada. Podría explicar por ejemplo, “qué” hemos sido capaces de construir, “por qué” seguimos peleando, “para qué” seguimos haciéndolo y “a dónde” queremos y podemos llegar en un mediano y largo plazo.

Es vital conocer “cuánto vale” nuestro desafío empresarial. ¡Siempre!.

 

¿Cómo se valúa una empresa?

La valuación de empresas es una disciplina que requiere tanto de conocimientos técnicos como de sentido común. Ambos componentes son esenciales: si bien los inversores suelen ser crueles e implacables, hay ocasiones y circunstancias en que no es posible reflejar todo el panorama ateniéndose estrictamente a la faz técnica. El sentido común aporta una ventana de oportunidad para “poner en valor” algunos aspectos subjetivos y otros activos intangibles que no son contemplados por el crudo tecnicismo.

Como resultante de distintas corrientes de pensamiento, experiencias y práctica efectiva, surge una canasta de seis enfoques, abordajes o métodos de valuación de empresas:

  1. Métodos basados en el balance: proporcionan una perspectiva estática basados en el balance sin mostrar una proyección dinámica de su potencialidad en términos de futuros negocios. Son muy utilizados y sus principales opciones son: valor contable (simple o ajustado), valor de liquidación, valor de sustitución de activos y valor del activo neto real. Es un buen referente general de lo que “hemos construido” pero no expresa “la oportunidad de negocios” que tenemos por delante…
  1. Métodos basados en múltiplos de la cuenta de resultados: aquí tenemos múltiplos de beneficios, de ventas, de EBITDA, etc. Supone que el desempeño y el rendimiento medio de la empresa es similar a la de otras empresas de su mismo sector de actividad. Los múltiplos surgen de promediar el desempeño bursátil de empresas “afines”, reflejando relejan el valor de venta aplicado en operaciones de empresas “comparables”. Muy usado internacionalmente, bastante lógico y objetivo.
  1. Métodos “mixtos”: la ciencia no tiene cabida aquí. A pesar de lo extendida que está su aplicación, los más usados se basan fuertemente en una heurística poco estructurada. Por ejemplo, en conjugar y sumar “un porcentaje subjetivo” de los activos actuales a “un porcentaje subjetivo” de las ventas anuales. Otros se afianzan en similares elucubraciones de “reuniones de expertos” y otras figuras etéreas que lejos están de ser precisos.
  1. Métodos basados en descuentos de flujos: demuestran en términos de valor actual, la capacidad real de una empresa o de un proyecto de generar ingresos, teniendo en cuenta el impacto inflacionario, el crecimiento del mercado, el riesgo a tomar de acuerdo al sector industrial en que se trate y el costo ponderado del capital, ya sea que provenga de capital propio o de deudas incurridas. Son los más precisos y acertados. Van directamente al grano, poniendo de manifiesto la capacidad de generación de valor. Ese método debe ser el punto de apoyo y de partida de cualquier valuación sensata.
  1. Métodos de creación de valor: propone técnicas como el EVA –Económic Value Added., el CVA -Cash Value Added- y similares. Aquí la sofisticación ofrece perspectivas interesantes. Solo para expertos y experimentados.
  1. Métodos de opciones y otros: están basadas en alternativas situacionales: opción de invertir, de ampliar el proyecto, de ampliar la inversión, etc. Son aplicables en casos especiales en donde el negocio no queda clarificado bajo ninguno de los otros métodos anteriores.

 

¿En síntesis, cómo puedo aproximarme a un valor realista de mi empresa?

– Basar toda valuación en métodos de descuentos de flujos de fondos.

– Aplicar siempre la técnica de escenarios, exponiendo la valuación obtenida a través de simulaciones a diferentes escenarios posibles de evolución del negocio, del sector y del entorno: un escenario realista, un escenario optimista y un escenario pesimista. Este ejercicio nos obliga a conocer cómo podría desempeñarse el negocio frente a posibles fluctuaciones de su mercado principal, del entorno macroeconómico y otras variables críticas en el futuro.

– Considerar alternativamente los métodos basados en balances, múltiplos y mixtos sólo como referencia para anticiparse a valores máximos y mínimos que puedan surgir en una mesa de negociación.

– Considerar métodos de creación de valor y opciones solo en entornos expertos.

Valuar empresas es una tarea compleja. No es recomendable regodearse ejercitando sus propios cálculos numéricos: seguramente tendrán sesgos que lo alejarán de la realidad del mercado. Es importante transitar esta experiencia con la ayuda de expertos para identificar cuál es el número que le pone nombre, valor y dimensión a su desafío empresario.

No olvide que en definitiva usted mismo, frente a una prueba ácida de percepción externa, quizá vale un múltiplo de lo que ha construido hasta hoy…

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