¡Pero si yo esto ya lo sé!

Por Fermín Ricarte

Cuando se nos ocurre una idea y algo en nuestro interior nos dice que esa idea puede llegar a ser exitosa, con su consecuente e interesante retribución económica, entonces nos ponemos a trabajar. El empresario PYME suele comenzar por averiguar con algún abogado o contador amigo los costos de conformación de una sociedad o alternativa que le permita concretar su idea.

Más allá de la loable iniciativa, generalmente, el empresario termina acorralado en los vericuetos de los comienzos por la sencilla razón de que esas averiguaciones le faltaron preguntas y a veces hasta contenido. Como consecuencia de este encierro nos encontramos con Empresarios PYME que encuentran obsoleto el armar un plan de negocios o de marketing, alegando que es mejor y más práctico empezar de una vez ya que sólo se trata de un ensayo que servirá para probar la idea.

La realidad es que la necesidad de un plan no pasa hoy por una cuestión de tamaño del proyecto: las ideas tienen valor en sí mismas y la mejor forma de probarlas es aplicar metodologías de análisis que, si bien no deben tener un alto grado de sofisticación, deben en cambio expresar un mínimo de contenidos y los distintos elementos a tener en cuenta, sobre todo, para los primeros pasos y la puesta en marcha del emprendimiento. Por ejemplo, es fundamental poder establecer los momentos en que serán necesarios aportes de capital y también definir con una buena aproximación cuando se dará el recupero de la inversión.

Un buen asesoramiento en ciertas áreas muy concretas de nuestro proyecto nos permitirá optimizar los costos financieros, impositivos y laborales del emprendimiento.

Por otra parte las empresas en marcha, luego de varios años de operación, pueden llegar a desarrollar cierta falta de información para la toma de decisiones. En contextos de estabilidad económica, se disimulan más los errores; pero frente a modificaciones a veces inesperadas de las variables del entorno y/o de la operación del negocio nos cuesta establecer por donde se está diluyendo nuestra rentabilidad (ej. inflación, estancamiento del tipo de cambio, incremento de salarios, etc.)

También es habitual trabajar sobre proyecciones de cómo será el próximo año. Cuando lo hacemos, dedicamos tiempo a la búsqueda de información y a tratar de establecer escenarios posibles que se pueden dar a lo largo del período que deseamos proyectar; también buscamos estimar cómo nos impactarían las respuestas a estas y otras tantas preguntas.

Estas y otras tantas cuestiones demuestran la necesidad de mantener un mínimo de análisis de las cuestiones que estamos manejando, ya que en una ecuación de costo-beneficio es muy fácil ver que con muy poco esfuerzo se puede generar valor agregado para el empresario. Esto es vital y más que útil, no se trata de una simple obsesión analítica….

Pero es importante no engañarse pensando en que mi empresa está profesionalizada porque contamos con un contador que me liquida los impuestos, hace el balance y las presentaciones para el cumplimiento de las obligaciones sociales y fiscales; y un abogado para los temas contractuales y laborales. Si bien este es el mínimo nivel de aporte de profesionales externosque se necesita para que cualquier PYME operre sus negocios, también es necesaria una actitud profesional para el desarrollo de los negocios. En la actualidad se cuenta con especialistas de formación y experiencia y por lo tanto resulta muy positivo, al encarar un nuevo desarrollo o proyectar un negocio, contar con una visión externa, amplia y que, contra todos los pronósticos, suele ser más económica de lo que se piensa. Sobre todo porque el asesoramiento se autofinancia con el valor que agregaal plan original.

Es muy importante no pensar que este asesoramiento es sólo para grandes empresas o para sectores específicos por la complejidad de su estructura o de su tecnología. Bien al contrario: la empresa pequeña o la incubadora de hoy con la información y profesionalización adecuadas pueden lograr un interesante y acelerado crecimiento, convirtiéndose en atractivas y exitosas en plazos no muy largos…

Seguramente quienes están al frente de su emprendimiento han escuchado estas reflexiones con anterioridad, pero es importante pensar en si:

• tengo la voluntad de ser más profesional,
• quiero un negocio más previsible,
• quiero aplicar mis tiempos a pensar en nuevas oportunidades
• o lo sigo aplicando como hoy, a sobrevivir y “pasar” la problemática del día.

Responder estas preguntas cuesta pero cuando las cosas salen bien, ¡cuánta satisfacción y alivio nos generan!

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