Vermouth con papas fritas y good show

Por Fermín Ricarte

Esta frase se hizo conocida hace mucho tiempo y a todos nos trae recuerdos de aquellos unipersonales que mirábamos por televisión en las décadas de los 70, 80 y hasta en los 90. Sí, les hablo del legendario Tato Bores…

Aunque cueste reconocerlo, el tiempo ha pasado. Pero en esta última década uno puede volver a ver los monólogos de aquellos tiempos, llegando a la increíble conclusión de que mantienen plena su vigencia y nos cuentan fielmente lo que hoy vivimos.

Pero en medio de la decepción que puede generar esa comprobación, todavía encontramos cosas positivas. Aquellos que contamos con algunos años y experiencias tenemos la posibilidad de acompañar en estas tormentas a los ejecutivos más jóvenes, a quienes podemos transmitirles nuestras vivencias de pilotos de tormentas similares. Ya las hemos atravesado, hemos logrado estabilizar el avión y aterrizarlo en el aeropuerto indicado con todos los pasajeros a salvo…

Aquí van algunos tips que pueden servir a los pilotos de tormenta en formación:

  • Si se trata de adquirir insumos o mercaderías, me viene a la mente el recuerdo de una oportunidad en que al momento de cerrar la compra me detuve y le dije al vendedor “déjeme pensarlo y mañana hablamos”, lo que generó la respuesta “con todo respeto me parece importante advertirle que en los tiempos que corren el pensar puede costar mucha plata”.
  • También recuerdo los procesos de aceleración en el movimiento del dinero y las cuentas bancarias: todo saldo de efectivo se deprecia cada hora; así fue como crecieron lo que era fácil llamar la “patria financiera”; pero para muchas empresas industriales y de servicios era la única manera de mantener sus patrimonios en medio de una recesión, hasta lograr colocarlos nuevamente en un proceso productivo o en una actividad de resguardo durante la tormenta. Con ese impulso, los fondos de inversión, los plazos fijos y las mesas de dinero lograron ser las estrellas del mercado financiero.
  • No es de menor impacto el seguimiento diario de los movimientos e información con carácter político en el día a día, en temas como la recaudación fiscal, el gasto público, el flujo de divisas de la balanza comercial, las estrategias que se plantean desde el Banco Central y traducción en acciones de corto plazo sobre el mercado financiero.

 Ahora bien, si me interesa enlazar todo aquello que sucedió en el pasado con la forma en que se podría resolver en el presente, contamos con herramientas que nos ayudan a planificar la protección y resguardo de la rentabilidad de la empresa frente a un proceso inflacionario.

Una herramienta podría muy bien ser la planificación por medio de escenarios. Muchos pensarán que se trata de algo complicado y largo para trabajarlos, pero la práctica muestra que cuando nos acostumbramos a aplicarlos, la sola lectura de información sobre las variables que consideramos de más alto impacto nos permitiría crear o modificar rápidamente un escenario. Así, podríamos plantearnos estrategias y traducirlas en acciones de corto plazo que nos ayuden con la problemática presentada por la coyuntura.

Muchas veces nos quedamos parados esperando que el tiempo resuelva las cosas, pero frente a las situaciones planteadas por el Estado Nacional se me viene a la mente una frase que me dijeron una vez y me parece que hoy se aplica más que nunca ¨El hombre que no avanza no se encuentra detenido, retrocede¨. Creo que este es el mayor riesgo que corren las empresas si se convierten en simples espectadores o no se recrean con las modernas herramientas para la toma de decisiones.

Lo que hoy verdaderamente nos cuesta plata es pensar sin decidir, ejecutar acciones sin el soporte de una planificación adecuada, ser contempladores de un capital improductivo, mirar los resultados sin analizar cómo se lograron…

Estos son momentos para conducir a través de las tormentas pero también para aprovechar las oportunidades que generan. Las tormentas nos llevan a revisar y replantear toda nuestra operación: no olvidar los procesos asociados e incorporarlos a un circuito ágil y pragmático que conduzca a una revisión virtuosa.

Frente a las crisis, cada ángulo bien tratado de nuestra visión de 360 grados, suma enormemente a la rentabilidad total.

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