Con esta incertidumbre yo no juego más

Por Fermín Ricarte

El dólar paralelo sube, el oficial no acompaña, las reservas bajan, la demanda de billete para ahorro se duplico en lo que va de septiembre, aerolíneas pide 35% de aumento salarial y el gobierno amenaza con cerrarla… y además vamos a construir una torre en la Isla Demarchi. La verdad que parecen demasiadas cosas en tan poco tiempo, pero como siempre digo: a no desesperar. Para eso es bueno mirar el pasado, para recordar de dónde venimos, tener muy claro este presente y así poder proyectar nuestro futuro. Así podremos definir cómo trabajar en nuestras empresas.

Sin ir más lejos en el último tiempo se me presentaron dos situaciones que tienen que ver con esto. Por un lado, un empresario industrial que se encontraba estrangulado financieramente, agotado anímicamente y hasta le faltaba el oxígeno. Como contracara del mismo problema, otro empresario que comercializa servicios, cuya principal preocupación es la manera en que se están devaluando sus ganancias y la difícil posibilidad de reinversión en este contexto de incertidumbre.

Aquí podemos ver las dos caras de una misma moneda y aunque la raíz del problema sea básicamente la misma, las soluciones son distintas. En el primer caso del empresario asfixiado, debemos parar la rueda y profundizar el análisis de la rotación del capital de trabajo, siendo incisivos en particular con los días en la calle de nuestra cobranza. También en todo esto no podemos dejar de mirar los stocks, que si bien nos ayudan a pelear contra la inflación, según su capacidad de rotación, nos pueden estar quitando oxígeno financiero, por lo que es importante buscar un justo equilibrio.

Para el dueño de la empresa de servicios es importante profundizar sobre los activos que puede adquirir, siempre que tengan que ver con las necesidades de la empresa o de los socios. También es bueno mirar las opciones de bonos que están vinculados a la evolución de la cotización de la moneda extranjera. Así como estas, hay varias opciones y salida saludables.

El mensaje es que, ante todo, no debemos desesperarnos y menos aún paralizarnos. Hoy más que nunca las empresas requieren de una visión externa de profesionales integrados a los directorios que los ayuden a pensar en todas las direcciones, porque en particular, en los momentos de turbulencia, la mirada estratégica se hace indispensable. Sin embargo, cuando pienso en las PYMES es obvio que no cuentan con una estructura formal o en funcionamiento de un verdadero directorio. Justamente por ello esas empresas deben apalancarse en profesionales que los pueden asesorar, a costos más que razonables, sobre los riesgos que están asumiendo y la problemática que los asfixia.

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