Desafíos: Hiperinflación 2014

Por Alejandro Marchionna

Pocos organismos públicos han tenido, históricamente, el nivel de profesionalismo de la Comisión Nacional de Valores (CNV). Esa trayectoria puede ser cuestionada en los últimos años, en que la ideología y los objetivos políticos llevaron a discutibles intervenciones en la vida societaria de TGN y de Clarín, por citar dos ejemplos.

Octubre de 2014 será recordado por una similitud extraña con noviembre de 2005. Un presidente K despide de su cargo a un funcionario de quien nadie esperaba mucho cuando asumió, pero que con el ejercicio de su función fue creciendo hasta encarnar cierta garantía de profesionalismo y racionalidad. Los funcionarios desplazados fueron reemplazados por personas con pocas calificaciones y muy bajas expectativas sobre su performance en su nuevo cargo…

Hoy el cargo que concentra la atención es la presidencia del Banco Central. Enero y febrero de 2014 fueron testigos de una potencial crisis cambiaria de seriedad incalculable. El problema del sector externo no ha cambiado y está emparentado con el uso liberal de la impresora monetaria para resolver problemas fiscales. La inflación no es nueva, empezó a generarse con ciertas políticas que el BCRA sigue desde septiembre de 2014.

Porque la inflación argentina lleva ya diez años de incubación. En cualquier enfermedad es un período suficiente para una explosión virulenta. Y en este caso llega el médico con sus antecedentes en la CNV. Es difícil saber si habrá una crisis cambiaria y por lo tanto si habrá una devaluación o no.

Pero de lo que sí se puede estar seguro es que la hiperinflación forma el núcleo de un escenario más que probable. Las empresas argentinas estamos ya tan acostumbradas a esta inflación de más del 20% anual (años conviviendo con ella…) que creemos estar preparados para este nivel o uno mayor. Olvidamos ya (qué frágil memoria) que las “hiper” se han llevado puestos a bancos y empresas de distintos rubros.

Esta situación es consistente con el escenario Kutusov que se planteó en esta columna hace un año y con el concepto de un futuro imperfecto, incierto. Nuevamente INTEGRA plantea la necesidad de prepararse, de planificar con una actitud positiva y anticipatoria. En síntesis: integrar la incertidumbre y no evitarla en el pensamiento y la acción del empresario proactivo.

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