10 malos hábitos que devoran a los emprendedores

Por Sergio Verde Fassa

Cientos de emprendimientos nacen cada año; desafíos unipersonales o familiares que sueñan con negocio creciente y rentable. Pero la realidad dice otra cosa: la mayoría de estas iniciativas no sobrevive a los primeros 5 años de batalla.

¿Qué es lo que provoca este suicidio en masa de iniciativas aparentemente creativas y prometedoras? Seguramente, el culpable sea alguno de los 10 malos hábitos que año tras año logran destrozar cientos de emprendimientos antes de que alcancen un nivel óptimo de salud y supervivencia:

1 -Trabajar para el ayer y vivir el hoy sin pensar mucho en mañana. Nuestro país nos tiene acostumbrados a la improvisación permanente: una constante justificación para llenarse de compromisos atrasados, aferrarse a la inercia mientras dure y no tener una estrategia para liderar el mercado que queremos conquistar. El plan puede ajustarse cada día si es necesario, pero sin visión superadora, sin un desafío a futuro y sin plan, no hay éxito sostenible.

2 – Desafiar al conocimiento y la experiencia. Intentar inventar la rueda nuevamente conlleva un proceso tortuoso e impredecible para todo emprendedor. Las claves de los diferentes aspectos del negocio son especialidad de profesionales de distintas áreas que pueden aportar originales puntos de vista y experiencias a nuestro desafío empresario. Confiar en buenos contadores, abogados, consultores de negocios y expertos en disciplinas clave es una decisión adulta para un emprendedor que pretende ser además un triunfador todo terreno.

  1. Mantener finanzas y costos en la nebulosa. La falta de transparencia en las finanzas son el principio del fin: pruebe mantener cajas múltiples y algo desprolijas por un tiempo considerable, costos inciertos calculados con los cinco dedos oscilantes y aférrese a la expectativa de recuperarlo todo y ponerse a ordenar después… Obtendrá la fórmula de la autodestrucción.
  2. Ofrecer descuentos especiales por beneficios irreales. Enfóquese en las promociones y descuentos especiales. ¿Realmente cree que así fidelizará a sus clientes?. No los acostumbre a venir solo por el precio y la oportunidad. Perderá primero dinero y luego también a sus clientes y su negocio cuando la soga se tense a límites insostenibles.
  3. Sobrepasar un nivel de riesgo aceptable. Las buenas rachas no son buenas consejeras: la confianza abunda y la tentación de sobrepasar los niveles de riesgo aceptables son un espejismo que jamás hubiéramos aceptado en condiciones normales. Vuelva a poner la cabeza en frío y a considerar una estrategia de crecimiento paso a paso.
  4. Construir el propio “Club de Aduladores”. Asegúrese de que los mejores puestos queden en manos de los miembros de la familia y algunos amigos, aunque no sepan nada del negocio. Si usted apuesta por una supuesta confianza por encima del valor de la experiencia y el profesionalismo del personal idóneo, pronto se convertirá en el presidente de un costoso club de aduladores. Y el talento real se irá a probar suerte… en la competencia!
  5. Nadie mejor que uno mismo para hacer el trabajo difícil. Si se cree el padre adoptivo de sus empleados y se siente con la obligación permanente de resolver responsabilidades ya delegadas a su personal, incluso en cuestiones de su vida privada, usted está a punto de caer en la trampa del guerrero implacable. Pregúntese si lo que quiere es dirigir una empresa o un grupo de autoayuda. Su negocio no resistirá tanto derroche de ego.
  6. Descuidar el “banco de suplentes”. Cuando faltan hombres clave en posiciones clave, muchas empresas sufren un gran revés. Es importante contar con planes de sucesión en cada posición clave de la empresa y conocer qué miembros del equipo pueden entrenarse para tomar un relevo en puestos estratégicos.
  7. Soñar con ser el eterno líder. Nada ni nadie es para siempre. Si cree que su visión ha tocado un techo, es necesario asesorarse con expertos y barajar de nuevo, o bien dejar la conducción de la empresa en manos de un equipo de ejecutivos capacitados. Y cuidado: no siempre los hijos son el futuro natural que necesita la conducción de la organización. Garantíceles la continuidad del negocio, no su riesgosa sed de “gloria empresaria”.
  8. El síndrome del Capitán del Titanic. Muchos emprendedores crecen con un sueño, se enamoran de su emprendimiento y están dispuestos a perpetuarlo, muchas veces más allá de lo que las condiciones de mercado y la lógica empresaria recomiendan. Saber decir que “no” y pegar un golpe de timón a tiempo puede ser la clave, por más que el precio signifique dejar atrás una manera de hacer las cosas que nos acompañó desde los primeros días o bien, saltar del barco a tiempo si es necesario.

Evitar estos 10 malos hábitos al mismo tiempo es una receta fácil de dispensar pero difícil de seguir. Empiece a evitar dos o tres, y siga después extendiendo la dieta. Cuantos más malos hábitos evite, más cerca estará de manejar un emprendimiento sustentable…

Un comentario sobre “10 malos hábitos que devoran a los emprendedores

  1. Estimado Alejandro: para decirte que leo con sumo interés tu blog, con valiosos conceptos.

    Tan es así que te pido permiso para utilizar una de sus entradas recientes en un trabajo de investigación “CAUSAS DE FRACASO DE PYMES ARGENTINAS” que estamos realizando un grupo de cuatro investigadores de distintas Universidades. Están copiados arriba, por si quieren agregar comentarios o ejemplos.

    Adjunto como estaría citado, para tu OK.

    Muy cordiales saludos. Enrique

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