Un agradable dilema: ¿qué hacer con las utilidades?

Por Alejandro Marchionna Faré

Quizás uno de los dilemas más agradables para una empresa es decidir qué hacer con las utilidades una vez finalizado el ejercicio. Una buena práctica es destinar esa utilidad a tres conceptos:

  1. Incentivo para el equipo gerencial.
  2. Reinversión en la empresa.
  3. Dividendos a los accionistas.

Sabiendo que la fijación específica de montos a invertir depende de un análisis más fino, quizás la primera parte del dilema sea una aproximación a la parte relativa que se debería otorgar a cada uno de los tres conceptos. Por ejemplo, un cliente de INTEGRA asigna un tercio de las utilidades a cada uno como una regla de oro que aplica desde hace generaciones…

De todas maneras se trata de un movimiento iterativo, fijando quizás pautas de distribución del total general entre estas tres partes y regresando a revisar este reparto una vez revisados cada uno de los componentes siguiendo criterios que se discutirán a continuación.

Incentivo para el equipo gerencial

El componente que tiene un impacto material casi inmediato sobre la performance de la empresa es el conocido como bono para los principales ejecutivos. Se trata de un incentivo adicional por encima de su remuneración regular y que debería tener relación con los buenos resultados y con la performance tanto grupal como individual.

Si bien mucho se ha reflexionado y escrito sobre cómo determinar el bono para cada individuo elegible, poco se comenta sobre cómo decidir sobre el pool de dinero disponible para los ejecutivos. Las buenas prácticas muestran que ese total para este componente se debería fijar sobre la base de compararlo con:

  • La masa del costo laboral total de la empresa: como forma de poner en perspectiva el impacto relativo frente a este importante rubro del costo de gestión de la empresa.
  • El total de los sueldos del personal con bono: ya que resulta importante estimar el grado de incentivo que el bono representa para el personal comprendido en el esquema.
  • El porcentaje que representa respecto del sueldo de ciertas categorías claves en la organización: en efecto los accionistas pueden juzgar más importante motivar más fuertemente a distintos niveles del equipo gerencial por encima del promedio.

Reinversión en la empresa

¿Cuánto debe reinvertirse en la empresa? Un dilema constante para cualquier empresario que tiene que decidir cuánto invierte en mantener actualizado su parque de edificios y maquinarias, además de invertir en desarrollos tecnológicos – hoy quizás más que nunca la verdadera clave del futuro de cualquier negocio.

Por empezar, se debe considerar que hay dos reglas importantes para poder determinar si se está manteniendo la posición competitiva en el negocio actual de la empresa:

  • El % que la reinversión representaría sobre el total de activos a valor ajustado de origen: .
  • El % que la reinversión en los negocios actuales representa frente a las amortizaciones a valor ajustado por inflación: indicaría si la empresa se está consumiendo las amortizaciones del negocio actual sin reponer el activo de bienes de uso necesarios para el negocio actual.

Pero este enfoque es insuficiente ya que, con un punto de vista muy schumpeteriano, hay que considerar que el negocio actual está destinado a morir eventualmente, y por lo tanto es necesario invertir en desarrollar nuevos negocios. Para tener una idea de cuánto representa este esfuerzo de renovación, podría ser conveniente analizar:

  • El % de inversión en nuevos negocios frente al total de activos a valor ajustado de origen; daría una idea del tamaño relativo de la inversión destinada a regenerar la empresa.

Dividendos

Por último el componente que no debería ser cuestionado ya que la empresa produce un resultado contable que debe retribuir el capital invertido para su gestación y desarrollo, es decir, la inversión de los accionistas. Sin embargo, las demandas que impone la dinámica del mercado y la responsabilidad de la empresa ante otros stakeholders, llevan a que la decisión de distribución de dividendos no esté solamente motivada por la voluntad de remunerar a los accionistas y a resistir pedidos que en ciertos contextos pueden resultar hasta codiciosos…

Para empezar a juzgar sobre la dimensión y la justicia de los dividendos, conviene que se tomen en cuenta algunos ratios que no son siempre fáciles de determinar:

  • El % que los dividendos representan sobre el total del patrimonio neto: ya que permiten a los accionistas comparar su participación en la empresa contra otras alternativas de inversión, si bien debería también tomar en cuenta la porción de utilidades retenidas en el balance de la empresa como verdadera prueba de la generación de valor para el accionista.
  • El % de ingresos que los dividendos representan sobre los ingresos totales de los accionistas (si son conocidos o se puede tener una idea aproximada de ellos): porque dan una idea de la dependencia o independencia que los accionistas tienen respecto de este activo para financiar su costo de vida.

La iteración

Habiendo analizado cada componente en forma aislada, es posible que la consideración de todos los ratios mencionados lleve a una reconsideración de los montos que una primera distribución hubiera podido determinar. Estas definiciones fueron tomadas aisladamente y tomando en consideración las razones que asisten individualmente de razón a la demanda de cada uno de los componentes.

En esta iteración se verán todos los argumentos presentados por cada componente y se deberá arbitrar para que la distribución definitiva los tome en cuenta en forma adecuada. Pero, como incluso las utilidades siempre serán limitadas e insuficientes para todas las ambiciones de la empresa y sus accionistas, se tratará de privilegiar un componente por sobre los otros con la justificación estratégica que encuentren adecuada los accionistas – últimos decisores en este campo que estamos analizando hoy.

A modo de conclusión

¿Decisión fácil, entonces? No, tan difícil como cualquier otra decisión dentro de la empresa.

En el fondo este artículo se limita a recomendar un enfoque para distribuir utilidades atendiendo a la necesidad de actuar en los tres ejes discutidos – única forma de asegurar la sustentabilidad de la empresa en el largo plazo.

Quizás un elemento adicional a considerar sería prever un fondo dedicado a desarrollar y ejecutar iniciativas de Responsabilidad Social de la Empresa, como un comienzo para ejercitar la vocación de buen ciudadano que debe tener cualquier empresa en el siglo XXI.

Sea como sea, la distribución de utilidades seguirá siendo siempre una potestad final de los accionistas que deberán atemperar su deseo de lucro inmediato con asignación de recursos que aseguren la continuidad de un management motivado y un stock de activos fijos o tecnológicos que le permitan mantener o mejorar su posición competitiva en el mercado.

En esencia una decisión en la que el accionista puede ejercitar su buen juicio y su vocación estratégica de empresario/emprendedor.

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