Decisiones para un nuevo entorno de negocios

Por Sergio Verde Fassa

 

La Argentina mira nuevamente hacia adelante, con la esperanza de volver a abrazar un renovado ciclo de estabilidad, crecimiento y desarrollo. Es una sana expectativa luego de un ciclo de 12 años, un recambio presidencial y la sensación de que nace un nuevo espacio con oportunidades para mejorar y crecer.

De las puertas para adentro de las empresas, este paso supone la prudencia de volver a poner atención en un aspecto clave de la formulación estratégica: el análisis del entorno y del nuevo clima de negocios proyectado frente a los nuevos escenarios que se abren.

Es tiempo para volver a revisar los pros y los contras de cuatro variables clave del entorno y los posibles impactos sobre estos flancos críticos:

Impactos políticos: vale creer que la peor de las batallas ya se ha dado en la contienda electoral, y que el nuevo gobierno puede contar con un voto de confianza temporal para hacer y transformar. Pero puede fallar… Los espacios políticos no se regalan así nomás y, quizá, haya quienes atesoren deseos de jugar al  debilitamiento de la nueva conducción. De cómo termine este juego dependerán todas las demás variables a seguir. El mejor aporte que puede hacer el mundo empresario en este sentido estará del lado de la defensa de la estabilidad, en todos sus órdenes, para poder impulsar un círculo virtuoso que pueda generar un buen entorno de negocios y de crecimiento.

Impactos económicos: la foto de la realidad económica argentina nos muestra frágiles para encarar un proceso transformador. La estabilidad económica no será ya fruto de decisiones unilaterales de la nueva conducción, sino la resultante de largas negociaciones con diferentes sectores externos e internos que condicionarán inversiones, salarios, inserción internacional y, sobre todo, confianza para el desarrollo. Aquí, el mejor aporte de las empresas será la prudencia acerca de las expectativas de crecimiento y en el modelo de operaciones a adoptar de acuerdo a las condiciones que se planten, preservando —en la medida de lo posible— la inversión genuina y el valor agregado local por sobre otras estrategias de abastecimiento y comercialización que no han sido sanas para el desarrollo a largo plazo del país.

Impactos sociales: tras un alto ocultamiento de las reales variables sociales, desde pobreza  e inflación real en adelante, los temas sociales tendrán gran impacto en el próximo período. Si las políticas que se aborden son restrictivas y limitantes, es de esperar que el conflicto vuelva a ganar las calles y que la discusión sobre el desarrollo se quede en el discurso en lugar de pasar a acciones concretas que puedan revertir la falta de trabajo y oportunidades y generar un nuevo ciclo de desarrollo genuino. La mejor posición a adoptar por los empresarios es la de constituirse en verdaderos motores, generadores de oportunidades y de trabajo. Tomar desafíos acordes a los tiempos que se presentan es el rol fundamental del empresariado en un país que desea volver a ver sus días de gloria, competitividad y productividad.

Impactos tecnológicos:   varios años de barreras e impedimentos para acceder a tecnología competitiva han dejado a las empresas locales fuera del mercado internacional en muchos rubros. Es de esperar que en el próximo período esta situación pueda revertirse, potenciando los resultados que pueden lograr las empresas si se apalancan en diferentes tecnologías que ayudan a ordenar la gestión, a optimizar los costos, a poner bajo control procesos clave y a convertirse en una mejor y más atractiva opción para más y más clientes. El rol de los empresarios del sector, en este tema, estará en aprovechar el nuevo ciclo para construir empresas más eficientes, más inteligentes, más competitivas, de la mano de las nuevas tecnologías que permitan un desarrollo sostenible, con riesgos más acotados e información más certera para la toma de decisiones.

En definitiva, se trata de un nuevo tiempo repleto de oportunidades y desafíos, en el cual, mirándose en el espejo de los nuevos escenarios que se abren, la gerencia profesional debe aprender a superar sus limitaciones actuales, a aggiornarse con las tendencias y las estrategias más exitosas y a volver a comprometerse con el rol más importante de un empresario: asumir riesgos, generar oportunidades, aceptar desafíos y agregar valor genuino a un país que vuelve a pensarse a sí mismo y a brindarse una nueva oportunidad de ser lo que siempre debió ser.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s