El límite es el final

Por el equipo de Integra

Cuando se trata de crecer, profesional o salarialmente, las personas nos ponemos insistentes. Independientemente de que lo que buscamos sea realista o no, algo se nos mete en la cabeza y lo perseguimos. En general, cuando se trata de esta temática no hay quien pueda convencernos de que no tenemos razón.

Cuando queremos crecer y sentimos el límite vamos a empezar a empujar. Algunos nos ponemos de mal humor y protestamos, otros nos embarcamos en la búsqueda de otros horizontes. En cualquier caso, cuando nuestro jefe o las personas de recursos humanos ven que queremos crecer y no tienen nada para ofrecernos empiezan a desesperarse.

Si pedimos un aumento de sueldo, a nuestro jefe le conviene convencernos de que lo que queremos es mucho o es imposible. Si queremos crecer, convencernos de que todavía no es el tiempo. Porque si no pueden convencernos de ello, entonces lo que vendrá después los perjudicará directa o indirectamente. También puede haber falsas promesas, pero eso sólo demorará lo inevitable y tal vez hasta lo vuelva más probable.

Cuando alguien llega a su límite lo mejor siempre es ser frontal, no ofrecer lo que no se tiene, ni prometer lo que no se puede cumplir. Dejar en claro las cosas es la mejor forma de ayudar a las personas a que puedan buscar su próximo paso en su vida profesional. Los límites son una realidad de nuestras organizaciones e ignorarlos, como a todo, es la forma más rápida de perder contacto con la realidad y llevar a nuestra empresa, organización o departamento al fracaso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s