El retorno de la eficiencia

Por Christian Joanidis

Durante muchos años nos hemos acostumbrado en la Argentina a la inestabilidad y a la inflación desmesurada. Como todo contexto, esto terminó marcando nuestra forma de actuar y sobre todo nuestras prioridades en la acción en las empresas. Los objetivos pueden permanecer a pesar de todo, pero la forma en que se logren se ve fuertemente influenciada por hábitos y reflejos desarrollados ante dicho contexto. De ahí que mientras en el último tiempo todo parece estar enfocado a ganarle a la inflación, en los años venideros el foco debería estar en la creación de nuevas propuestas de valor y en la búsqueda de la eficiencia.

En aquellos países del mundo en los que hay cierta estabilidad, las empresas de mayor envergadura suelen tener grandes programas dedicados a la búsqueda de la eficiencia operativa. Los ingenieros y técnicos en general son muy apreciados, porque gracias a ellos la empresa puede mejorar sus números. Todos deberíamos entender porque se ha repetido hasta el hartazgo, que para obtener un mejor resultado neto es mejor incrementar las ventas un punto porcentual, antes que reducir los costos un punto porcentual. Esto es válido siempre en mercados de gran expansión, donde lo principal es siempre ganar una porción del creciente mercado. En situaciones estables y en economías más desarrolladas, el incremento en las ventas es casi una fantasía. Por eso hay mucho énfasis en la reducción de costos a través de mejoras operativas y la búsqueda de la eficiencia en toda la organización.

En la Argentina el contexto hizo que durante los últimos diez años los lobistas que tenían la capacidad de lograr incrementos en los precios fueran los más valorados. Cualquier mejora operativa podría reducir los costos en un punto porcentual o dos en el mejor de los casos, mientras que ganarle a la inflación implicaba un incremento nominal en las ventas de un cuarenta por ciento. Bajo estas circunstancias, es evidente que lo fundamental resultaba ganarle a la inflación o al menos mantenerse cerca de ella en la carrera, haciendo casi irrelevante todo lo demás.

El otro gran efecto de una facturación en constante expansión nominal, es que no sólo hace que se ignoren las cuestiones de eficiencia, sino que además se generan distracciones y cualquier incremento de los costos pasa desapercibido. Nadie se va a ocupar en ver si hay o no un sobredimensionamiento de la dotación cuando “quema” la búsqueda de nuevos aumentos de precios. El contexto inflacionario e inestable del país ha hecho no sólo que los empresarios argentinos perdamos de vista cómo se está trabajando en las empresas, sino que además ha hecho que se descuiden los costos: todo se termina barriendo debajo de la alfombra del siguiente aumento.

Otra gran desventaja de los contextos de inestabilidad es que no le dan tiempo a la recuperación de las inversiones en mejoras operativas. En general es necesario esperar varios años para ver el retorno de este tipo de acciones, pero la inestabilidad las condena por anticipado, porque no es posible proyectar lo que va a suceder en los próximos años. Cuando la carrera es por sobrevivir, todo lo demás es prescindible.

Parece que se aproximan tiempos más previsibles. Si bien la inflación va a seguir siendo una cuestión relevante y hasta prioritaria en los próximos dos años, la previsibilidad y la existencia de datos reales de la economía harán que los proyectos de mejoras operativas y búsqueda de eficiencia valgan la pena. Con ello volverán a cobrar relevancia en las organizaciones las personas vinculadas a estas áreas de conocimiento.

No es necesario comenzar a atragantar a la empresa con iniciativas de mejora, pero sí hay que pensar y diseñar programas de búsqueda de eficiencia en toda la organización. Es necesario volver a aprender el arte de buscar las mejoras y evaluarlas apropiadamente. Hay que volver a poner en marcha los mecanismos que ayudan a trabajar con eficiencia. Se hace casi imprescindible revertir una cultura del lobby para volver a una cultura de cuidado de la posición de costos y hacer que las personas vuelvan a entender la importancia de hacer las cosas bien y eficientemente, que vuelvan a buscar mejoras.

En un nuevo contexto, hay nuevos desafíos: la obtención de una posición competitiva y de la destacada performance de la empresa entran en un nuevo paradigma. Como siempre, hay que estar preparado para cuando lleguen las olas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s