Brotes verdes en un verano achaparrado

por Alejandro Marchionna Faré –

Un verano achaparrado, tanto por la ola de calor inusual que se instaló en la Argentina como por las malas intenciones de quienes, habiendo gobernado la mayor parte del tiempo de la democracia desde 1983, son los verdaderos responsables de mantener al país en este atraso que no puede sino ser inexplicable tomando una perspectiva histórica desde el comienzo del siglo XX.

Ahora existen evidencias de que el equipo gobernante anterior, no contento con haber destruido sectores económicos y las instituciones, tiene un plan, los recursos y la voluntad para llevar al país hasta el abismo una vez más. Se suman a ellos sindicalistas del Cirque du Soleil Crioyo que ya no tienen lugar en un país que mira al futuro y no al pasado.

Parte de la prensa que criticó duramente a ese equipo esconde hoy con afán las buenas noticias que no dejan de sucederse en el campo económico. Focalizarse en la caída del PBI durante 2016 es ignorar el voto de confianza que representa el ampliamente exitoso blanqueo, que el agro ha respondido con un cosechón de trigo, maíz y soja (a pesar de los caprichos de la meteorología y la negligencia de décadas de nula gestión hídrica) y que se vuelve a crear empleo en el sector privado.

Hay también un sector industrial que se siente víctima de las políticas oficiales actuales. Siente hoy el calor de la competencia por la menor distorsión en la regulación del comercio exterior y por un tipo de cambio que no es todo lo competitivo que desearía. Olvida que no podía importar materias primas para trabajar. No protestó en su momento por las arbitrariedades con las que se buscó regular el mercado interno. Rara vez se plantó ante el Congreso para pedir una profunda revisión del sistema de impuestos al trabajo (ya se ha dejado de hablar de contribuciones previsionales o de seguridad social). Demasiado frecuentemente destinó sus utilidades a inversiones inmobiliarias y no a construir una posición competitiva sustentable.

En 2017 no hay mercado interno que alcance para sostener una industria competitiva y moderna – menos aún el caso de un país de poco más de 40 millones de habitantes. La Argentina debe apostar a ser un centro de excelencia y competitividad en menos productos con verdadero agregado de valor, con empresas de alcance global que permitan generar empleos genuinos para el futuro.

Y claro que sí: en este verano achaparrado hay brotes verdes. Es la recuperación de los sectores que están pertrechados para competir en la región y en el mundo, que tienen vocación de inversión y de crecimiento.

El equipo de INTEGRA está comprometido con esa visión y está preparado para acompañar los esfuerzos de aquellas empresas que quieren construir el siglo XXI desde su base argentina.

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