Hay que pasar el verano

Por Alejanrdo Marchionna Faré

Ya hemos pasado dos segundos semestres. La economía crece hace varios meses. Las elecciones legislativas de medio término (a la vez nacionalizadas y localizadas) consolidaron la gestión de Mauricio Macri y sobre todo mostraron un raro e incipiente consenso en contra del populismo, del facilismo, de nuestro tan amado realismo mágico argentino.

Tenemos un verano por delante, con algunas incertidumbres menores. La primera es el pasaje por el estrecho de las Fiestas, siempre peligroso desde hace un par de décadas. La segunda es el impacto de impuestas y tarifas en los bolsillos de individuos y la planificación de las empresas. Una tercera y relacionada es la tendencia que seguirán la inflación y el tipo de cambio – la rentabilidad cruje. Otra es la actitud social y judicial ante la corrupción, sea del signo que sea. Y relacionada: el imperio de la ley y del derecho (“the rule of law”) que representan los crímenes sin castigo y la usurpación de tierras y soberanía de un supuesto estado dentro del Estado.

La OCDE no puede tener un miembro con tantas materias pendientes, y es el hangar al que aspiramos todos llegar para no volver atrás.

Hay un choque intelectual importante en plena marcha desde hace casi dos años. La economía ordenada y ordenadora nos indica que el gradualismo entraña muchos y profundos riesgos generados por factores que son claramente las bombas de tiempo que dejó activadas el régimen anterior – el déficit fiscal, el déficit comercial, la inflación, los altos impuestos, la mentira y el engaño en las estadísticas públicas, el aislamiento mundial, la calificación de riesgo que ahuyenta inversores prudentes. Las voces que desde la pura aplicación del análisis económico no dejan de tener razón y de resonar en nuestros cerebros.

 La política desordenada aún y con presiones hacia el desorden que sorprenden permanentemente como en un videojuego al protagonista. Elecciones definidas en forma más clara que lo que predecían muchas encuestas, reformas postergadas por cuestiones de concursos de acreedores o desacuerdos sorpresivos, juicios con ritmo variable según el momento político, la desigualdad y la pobreza manufacturadas intencionalmente por décadas. La manipulación descarada de los derechos de los pueblos originarios, dando pie a una violencia irracional y al desconocimiento del orden constitucional – síntomas que muchos países vivimos en la década de 1970. Los griteríos y empujones que no se condicen con el estatus de un país democrático y desarrollado.

No queda mucho margen, pero si se resuelve este dilema, Argentina tendrá a su alcance (no sin esfuerzos) el puente de oro para su desarrollo definitivo, ese estatus de potencia con el que sueña la Argentina desde 1880 y aún antes.

El equipo de INTEGRA cree que este es el verano para preparar el bienio 2018-2019. Las altas temperaturas y la persistente humedad ayudarán a generar visiones al abrigo de un buen aire acondicionado. Nuestro equipo estará a disposición de sus clientes para trabajar con la anticipación estratégica que les permita estar listos para aprovechar las oportunidades que el largo plazo ordenado y sensato nos ponen finalmente al alcance de la mano en nuestra Argentina, fuente inagotable de recursos y creatividad.

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