A la búsqueda de la competitividad perdida

Por Alejandro Marchionna Faré

“El instinto dicta el deber y la inteligencia da pretextos para eludirlo”.

Marcel Proust

Siempre lo supimos. Argentina es tierra de emociones y tierra de desmesuras. Los ríos como mares. La vastedad del desierto. Un paisaje que inspiraba a los gringos a buscar la grandeza.

Un profesor de economía en los años 70 nos enseñaba que la Argentina no era un país rico, porque ser un país potencialmente rico no implicaba ser un país rico. Sino sólo serlo en potencia. Por lo tanto, en la acción (y no en potencia…) éramos un país pobre.

Y de ese contexto argentino que tan frecuentemente es más fantasioso que realista, resulta que cada tanto surgen historias de éxito a nivel global. Tenaris. Arcor. Bioceres. INVAP. Globant. El entorno inestable y agresivo no les ha impedido triunfar en el mundo.

Contrario sensu: la agricultura. Líder en innovación en la cadena de valor. Early adopter de cuanta tecnología mejora la productividad y la predictibilidad de la actividad. Un lugar común entre los alumnos de Estrategia: la Pampa Húmeda es competitiva en cereales y granos, y el país en general lo es para la soja en particular. En ese cluster exitoso, cuántos productores conocemos que han quebrado por su incompetencia en la gestión patrimonial o financiera de sus empresas. El entorno no siempre estable pero claramente favorable (raros son los países que cobran impuestos a su producción agropecuaria…) no les aseguró la supervivencia.

Ningún negocio está de por sí condenado al éxito o al fracaso. La configuración de los elementos de valor y de costo en cada empresa. La gestión inteligente y austera de los recursos. La cultura organizacional creativa y colaborativa. Elementos que uno a uno construyen la competitividad en la sala de máquinas de la empresa, no en el puente de mando.

Pero esto implica pensar con fineza y trabajar duro. El paisaje y el clima, la picardía criolla, llevan a que prevalezca la cigarra sobre la hormiga. Entonces la inteligencia afilada encuentra el o los pretextos para no construir empresas de clase mundial. La culpa es siempre del entorno…

El equipo de INTEGRA está preparado para ayudar a sus clientes a reformular su inecuación de valor y acompañarlos en la reconquista de la competitividad perdida, más allá de los vaivenes del tipo de cambio y del tremendo costo argentino – toda una realidad. Porque sólo con una verdadera vocación por los negocios globales se generan las alternativas para competir, superando las propias limitaciones que se impone el empresario corporativista.

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